viernes, 15 de junio de 2012
Frases que mutan
Muchas veces olvidamos cosas por falta de uso, o porque jamás hemos llegado a asimilarlas, y esa falta de asimilación muchas veces es debida a la falta de práctica. Así que para que no olvidemos nunca más el trocito de canción en cuestión he diseñado un absurdo ejemplo de cómo, al crecer y cambiar pequeñas cosas la vida nos lleva por otro camino.
"Fue sin querer" No sé cuántas veces oí o pronuncié la frasecita en cuestión. Cierto es que también rondaba por ahí otra versión más televisiva que decía aquello de "fue sin querer queriendo".Eran expresiones mágicas, saber que el daño que nos habían hecho no era intencionado era casi la mejor tirita y el mejor soplo sobre la herida que podía haber.
Con el tiempo no solo nos llega el estirón, el cambio de voz, el acné o la dentadura definitiva. También nos crece un radar de matices, y aprendemos a percibir cómo puede cambiar una historia según su entonación, un signo de puntuación o un par de letras. Y así tal vez llegamos a comprender que si un "lo hice sin querer" lo cura todo, un "lo hice sin quererTE" es casi peor que el peor de los insultos.
Sin embargo esto no acaba aquí, más adelante la frase muta, convirtiéndose en una frase más esclarecedora aún, "lo hice sin quererMe". Y si la anterior era casi como un insulto esta es algo así como una sentencia de muerte (metafórica o no).
Y así es como con nuestro radar de matices notamos como la vida crece y crecemos nosotros.
Nota: una de las cosas buenas de la música es que cada uno puede interpretarla a su manera y quizás quien lea esto crea que estoy mezclando churras con merinas, no seré yo quien se lo niegue.
domingo, 10 de junio de 2012
Echando la vista atrás
Tenía curiosidad por saber qué y cómo había escrito para ver qué pasaba por mi cabeza. Hay cosas que al parecer me dieron muy fuerte en su momento y han seguido hasta la actualidad. De hecho el dichoso "carpe diem" es nombrado en unas cuantas entradas y muchas veces compartiendo renglón con la palabra "anacronismo" y demás derivados. Además, de vez en cuando entradas de no más de dos parráfos también salían de mis manos. Lo que me llevan a pensar que o me he vuelto más reservado, o es que he perdido la capacidad de síntesis, no sé bien qué me pasa.
Por su parte a la nostalgia no le interesaba saber qué había escrito. Solamente quería que me trasladase a su manera al momento en que escribí algo, tratar de recordarme qué situación o qué acontecimiento me había llevado a escribir semejantes palabras. Y gracias a ella he descubierto que aunque en el colegio no me lo enseñaran, nostalgia es verbo. Es verbo, y me atrevería a decir que copulativo. Copulativo porque te lleva a recordar cosas que fueron o pudieron ser (SER), cosas, momentos o personas que ya no están tan cerca (ESTAR) y siempre hace que parezca que ese momento no se ha ido del todo (PARECER).
(Hace un año este de poder permitirme echar la vista atrás a las cosas escritas hubiera sido impensable,por lo que creo que definitivamente estoy teniendo demasiado tiempo libre)
jueves, 7 de junio de 2012
A su debido momento
*Como ejemplo de esta afirmación dejo esta entrada por si alguien quiere echarle un vistazo: http://kurioso.es/2012/05/31/heroes-de-metro-y-medio/
miércoles, 6 de junio de 2012
Confianza
martes, 15 de mayo de 2012
Better days
viernes, 20 de abril de 2012
Salvando la tradición de los 20 de abril
miércoles, 4 de abril de 2012
Creí
Es un debate muy manido, repetido y todo adjetivo que se le quiera poner, pero siempre por estas fechas se reabre un poco más el asunto de la creencia o no en Dios, una vez más no voy a mojarme con este tema, pero al menos este eterno debate ha hecho que me inspire para escribir sobre algunas de las cosas en las que he llegado a creer para luego descubrir su dudosa fiabilidad.
Para empezar me hicieron creer en los Reyes Magos, modelaron mi comportamiento a base de asustarme con poder quedarme sin regalos porque desde el cielo andaban controlándonos, a ti y a mí, y de repente, sin esperarlo un día la realidad me sorprendió en forma de regalo mal escondido, comentarios inoportunos o tickets de compra en la papelera. No sé si el fin justificaba realmente los medios pero creo que fue la primera gran vez en la que recuerdo haberme sentido engañado, algo casi inevitable.
Años y décadas más tarde, otra gran mentira fue desenmascarada, esta vez quienes me engañaron no quisieron hacerlo, me dijeron “estudia mucho para labrarte un futuro”, creo que hice algo de caso, estudié y me preparé para el futuro que me habían prometido para mí, pero este no llegó, sin embargo a otros que tomaron la pereza como camino la vida parece sonreírles, con solo participar en supuestos concursos, o con dar con la persona adecuada y enamorarla.
Exactamente lo mismo pasó con los pasos de peatones, desde la mejor de las intenciones me dijeron que creyera en ellos y los respetara, y el propio camino fue quien me dijo que había atajos más seguros.
Con los políticos seré breve, pero a veces me arrepiento de haberme creído que ellos eran la voz del pueblo y me representaban. Lo siento, pero es que he visto a políticos hacer cosas que yo nunca haría.
También llegué a creerme que la pasta de dientes blanqueante realmente funcionaba, y si fuera así yo debería tener los dientes como el que más, pero por la cuenta que me trae no voy a culpar al marketing de ello.
Los coches con las pegatinas de “Bebé a bordo” también han sido fruto de mi proceso de vuelta a la realidad tras un gran desengaño. Y es que o bien en el interior no va un niño sino un adolescente bastante crecidito, o quien conduce se cree con derecho para hacer lo que quiera con su coche.
Los aeropuertos y sus controles de seguridad merecen otro punto y aparte, de hecho, invito a que pasen con la misma ropa varias veces y vean que a veces pita el arco de seguridad y otras veces no.
Las buenas intenciones, las ofertas de Ryanair, las empresas que hacen donaciones de forma desinteresada, el amor a primera vista… y muchas cosas más han corrido igual suerte
Y acumulando decepciones he crecido, por lo que la muerte de Dios que Nietzsche anunciaba no me pillará desprevenido, de hecho, por las cosas que he contado y más he dejado de creer en la raza humana, y ya sabemos en quien se inspiró el creador para diseñar al ser humano.