sábado, 20 de octubre de 2012

Palabras a un profesor



Me encuentro con un antiguo profesor del colegio, hablamos un rato de nuestras cosas, el pasado, la vida, el empleo,… Cosas de mayores. Probablemente aunque para mí no lo fuera, tuvo que ser una situación un tanto rara para él, hablar de estas cosas y que por la cabeza no se pase ninguna imagen de aquel niñato bigotudo (ahora soy barbudo) de 12 años requiere todo un ejercicio mental imposible al menos para mí. Aún así logro inmerecidamente varios halagos a mi persona que me veo obligado a agradecer.

Hablo también de la juventud, en tercera persona, como si la cosa no fuera conmigo y dadas mis circunstancias le pido que desde el colegio intente hacer todo lo posible por transmitir a los jóvenes que hay vida más allá de Belén Esteban y Messi y que hay que ser emprendedores. ¿Y eso cómo lo hago? Pregunta.
Empiezo a responderle tirando quizás por el camino más sencillo. Diles que estamos de paso, que hoy estamos aquí gracias a nuestros padres, abuelos, bisabuelos… así hasta llegar a Adán y Eva y todo lo que hoy tenemos es gracias a que otros lo conservaron. ¿Te crees que no lo hago ya? Me replica, y yo intentando aclarar mis palabras le digo que hablo más allá de ser agradecidos por tener un plato de comida, un hogar o ropa (necesidades fisiológicas según Maslow) hablo de agradecer todo lo que ellos consiguieron y cuidaron por nosotros y hoy nos estamos cargando. 

Muy bonito todo ¿Pero qué les digo?

Intento ante todo que desde el colegio se logre inculcar la importancia del respeto. Quizás lo haga influenciado por mi experiencia en otros países y su respeto tanto a lo privado, como a lo público, mientras aquí raro es el edificio que no tenga una pintada en el otros países es totalmente al revés. Intento en vano, ni con ese ejemplo logro dar una respuesta a su pregunta.

Ahora, tras una ducha, unas cuantas horas de cama y algún que otro momento de lucidez creo que ya sé cuál es la clave, ya sé qué diría si pudiera en ‘prime time’ ante un público joven de 25-50 personas (no sé bien de cuántos alumnos estamos hablando).El mensaje es bien claro: “Sean curiosos, investiguen, sin miedo a equivocarse”. 

Ese es el mensaje a dar Jose, el cómo lo dejo en tus manos, quien logre el don de la curiosidad podrá ir más allá y descubrir que hay muchos más caminos de los que creemos, hay más que fútbol y baloncesto, más que PP y PSOE, más que blanco y negro, salgamos de la dicotomía, del par o impar, del ser o no ser. Además este mensaje podría ser dado en cualquier materia, se puede ser curioso tanto en las Matemáticas, en la Lengua probando a juntar palabras, en Biología tratando de ver la vida en el lugar más insignificante, o en Historia tirando de Archivos Históricos y herramientas de las que casi no conocemos de su existencia. Por no hablar de Plástica y Música. 

Y no, no es fácil transmitirlo, y yo tampoco soy la persona más apropiada para decir esto, y puedo estar abusando de la demagogia, pero confío en que puedas hacer llegar el mensaje, al fin y al cabo fuiste tú quien me enseñó la única fórmula que aún recuerdo y que más útil me ha sido (Sí, hablo de esa de menos B más menos raíz cuadrada de b al cuadrado menos cuatro por A por C partido entre 2A)
 

Un saludo y cuando quieras seguimos la conversación

sábado, 6 de octubre de 2012

Back to Basics



La primera vez que supe de la existencia del término que encabeza esta entrada fue en clase. Había que analizar un texto de una bodega de Ribera del Duero que había decidido volver a darle a la uva y la viña la importancia que merece. “Back to basics” es volver a la esencia, a la base, a lo imprescindible; es alejarse de tanto perifollo y desnudarse, volviendo así al origen, aunque quizás aquí se empiece a solapar con otro término, el “Back to backs”.

Además, en la baldía búsqueda por internet de una definición “oficial” que pudiera incrustar en esta entrada descubrí que así se había titulado uno de los discos de la cantante estadounidense Christina Aguilera. Sin embargo, lejos de desalentarme seguí decidido a dedicarle unas palabras a este término.

“Back to basics” es recurrir a la soledad y el silencio como forma de reflexión, de llamada de atención o de guerra fría, al fin y al cabo desde el útero materno esas han sido las condiciones. Un mundo dentro de otro mundo y aún así se está solo (espero que gemelos y mellizos no me estropeen esta descripción tan peculiar).
¿Qué hace un gigante nada más caer? Porque no nos engañemos, los gigantes también caen, yo lo he visto, nunca he sabido si caen por no ser lo suficientemente grandes o porque caer es tan habitual que ni los gigantes se libran de ello. La respuesta es levantarse, es básico y casi innato lo de levantarse, puede que con el paso del tiempo pasemos de levantarnos físicamente a levantarnos anímicamente; no lo niego, y es que llevamos aprendiendo a levantarnos desde que aprendemos a caminar o desde el patio de recreo.

Cuando nos engañan y nos lo creemos también está el dichoso “Back to Basics”. No olvidemos que venimos con inocencia e ingenuidad de serie y poco a poco se nos va gastando.
El turismo rural, detenerse a mirar las estrellas (con o sin telescopio), la jardinería, la obsesión por los pechos,  el volver a casa por Navidad, cantar a capela, la comunicación cara a cara, desear vivir en la cama, celebrar la lluvia… Todo esto y más es “Back to Basics”, y pido perdón si otra vez he vuelto a confundir con “Back to Backs”, quizás no tenga tan claro el concepto.

Y tras todo esto, creo que lo único que tengo claro es que no por ser un anglicismo el término ha de ser nuevo, y que esta obsesión por ponerle nombres “más comerciales” a cosas que han existido desde siempre es realmente innecesaria.

lunes, 3 de septiembre de 2012

No te engañes


No te engañes, los políticos no son los únicos que engañan o incumplen sus promesas. Tú también lo haces, de hecho te prometiste dejar de fumar, comenzar la dieta, apuntarte al gimnasio o llevar los estudios al día y no pudiste. Todo un clásico.

¿Y aquella vez que dijiste que no volverías a tropezar con las mismas piedras? Prometiste también sonreír pasara lo que pasara, y por cada defecto que encontraras en el prójimo destacar  diez virtudes. Y no, no lo hiciste. Jamás le dijiste a quienes querías lo importante que eran y son para ti.

Tampoco pudiste alejarte de tus manías y vicios, sin ir más lejos, seguiste mordiéndote las uñas y comiendo más dulces de la cuenta.

Tu fuerza de voluntad no era tan fuerte y volviste a coger el teléfono y llamar a quien dijiste que no llamarías nunca más y miraste atrás tras una despedida para ver si se arrepentía y le daba por seguirte para quedarse a tu vera.

También dejaste cosas por hacer, como quien pide fiado en un bar, dejaste conversaciones a medias, abrazos por dar y no pusiste todo de tu parte para que aquel encuentro con aquel amigo tuviera lugar.

Tras aquella resaca tan terrible juraste no volver a beber, y no pudiste, por disfrutar de una gran noche hipotecaste un despertar y en tus adentros sabes que valió la pena no hacerte caso a ti mismo.

Llegaste a reír también de aquella absurda moda que estaba empezando a aflorar y finalmente acabaste cayendo y evitando que ahora alguien recuerde tus palabras.

“Estoy bien así”, “no me pasa nada”,”no necesito ayuda” forman parte también de la lista de cosas que dijiste y no eran ciertas, jamás las pronunciaste con convicción y quien de verdad te quería sabía que ni estabas bien así, que te pasaba algo y que necesitabas ayuda, su ayuda.

Deseaste que todo siguiera igual, aún sabiendo que ni tú eras el mismo, ¿acaso no es esto engañarse?

Renunciaste a algunas personas alegando que no querías saber nada más de ella, pero sin embargo seguiste buscándola dentro de otra gente.

Otra forma de “engaño” tiene lugar casi a diario frente al espejo, cuando como si no quisieras afrontar tu naturalidad usas maquillajes, extensiones, cremas, ceras y hasta perfume que tape tu olor y te haga sentir otra persona. Realmente no sé si lo haces por los demás o por ti misma.

Sin embargo el más preocupante de los fraudes viene cuando optas por usar la palabra imposible y rehúsas intentar lograr lo que realmente quieres.

Y así podría seguir llenando líneas de engaños que ocurren casi a diario…

Quizás ahora el subconsciente te esté engañando y diciéndote que escribo todo esto para defender a la clase política. No es mi intención, ellos ya tienen medios para ser defendidos. Tampoco quiero tachar de mentiroso al ser humano, solamente quiero demostrar que el engaño está más extendido de lo que creemos, porque ¿cómo pretendemos que los demás no nos engañen si hasta nosotros mismos nos engañamos y engañamos a quien queremos?

martes, 14 de agosto de 2012

Carta a los Reyes


Queridos Reyes Magos:

Sí, estamos en pleno agosto y seguramente ahora sus buzones estarán en temporada baja. No es que quiera agobiarles ni nada por el estilo, tampoco busco con esto que la Navidad, el invierno, las bufandas y el frío vuelvan ya, de hecho, tampoco estoy tan mal así.

Entonces, ¿a qué se debe tanta anticipación? Pues básicamente a que cada vez tengo más claro lo que quiero. Seguramente no soy el primero ni el último que con esas tres cosas de las que cantaban Los Panchos se daría por más que satisfecho. Es más, en un ataque de locura, me atrevo a permutar lo de dinero por trabajo, o por lo menos por la oportunidad digna para ganarlo.

Ya puestos a pedir, también quiero que me traigan ya a toda esa gente que tenga que entrar en mi vida, así podré aprovechar más el tiempo a su lado, a cambio les dejo que se lleven a todos aquellos que no tengan que estar, quizás otros podrán disfrutar con ellos.

En lo colectivo quiero que calibren a toda esa gente que transmite malas vibraciones. Y ya que estamos, si inventan alguna expresión que sustituya al “Si Dios quiere” lo agradecería encarecidamente. Nunca me ha gustado que la gente diga algo así, más que nada porque me da por pensar qué pasaría si “el de arriba” no quisiera.

Esto es todo lo que pido, no hace falta que busquen excusas si no encuentran lo que pido. Sé  que estoy anhelando cosas imposibles, y por mucho que digan los románticos, los imposibles sí existen.Además, calcetines y pijamas nunca están de más

Reciban un fuerte saludo y gran abrazo.

Pd: muchas gracias por los regalos de años anteriores

jueves, 26 de julio de 2012

Abuelos


Hoy, 26 de julio, como todos los años, se celebra el día del abuelo. 

Llegué a conocer a mis cuatro abuelos, privilegio que no todo el mundo ha tenido. Sin embargo, como queriendo demostrar quién es el verdadero sexo débil ya solo viven mis dos abuelas. A veces pienso que todo el mundo debería conocerlas, sin embargo, no creo que todo el mundo merezca semejante regalo.

No sé si mis abuelos se fueron pronto, o simplemente fui yo el que llegó tarde, sea lo que sea fueron ellos quienes me enseñaron lo que realmente quiero. Solamente quiero que algún día a mis hipotéticos nietos les hablen tan bien de mí como a menudo lo hacen sobre mis abuelos.

Gracias por seguirme guiando.

martes, 17 de julio de 2012

Lo que Japón tiene


He vuelto tras un largo viaje y me veo casi obligado a hacer un pequeño resumen del lugar visitado. Ojalá pudiera escribir sobre las sensaciones experimentadas o sobre mi valoración de tal aventura pero creo que necesitaré tiempo para poder procesarlo. 

Es cierto lo que la tele nos cuenta, Japón tiene escurridizas geishas, extraños “váters”, taxis que abren sus puertas solas, mangas, trenes bala o el Monte Fuji…. Pero también hay muchas cosas que no llegan a nuestros oídos y también merecen ser conocidas. Japón tiene mucho.

Japón tiene orden, quizás como forma de expresión del respeto que también tiene. Respeto a sus tradiciones, a las personas, o al mismo dinero.

Japón tiene también guiños de querer estar en, por y para el mundo, y como mundo globalizado tiene en cada esquina un Mcdonalds, un Burger King, un KFC, un Starbucks o un Zara.

Japón tiene ganas de crecer, hacia arriba, al igual que sus rascacielos. 

Japón, al igual que Estados Unidos quiere hacerlo todo a lo grande, así es normal encontrar salones recreativos, sex shops, museos de Historia o tiendas de electrónica de más de 7 plantas.

Japón tiene complejos y vergüenza de otra forma no me explico que en muchos bares se vete a turistas.

Japón tiene sus miedos también, pero en vez de lamentarse hace todo lo posible por enfrentarse a ellos.

Japón tiene sonrisas que se retornan, pero hay que saber buscarlas, rara vez nacen de los japoneses, pero si les sonríes rara vez te negarán su sonrisa.

Japón (Tokyo) tiene la capacidad de con tanto cemento hacerte recordar a Cat Stevens y a Maná con su “Where do the children play?” o “¿Dónde jugarán los niños?” respectivamente.

Japón tiene silencios entre tumultos, ya sea en el metro o en medio del paso de peatones más transitado del mundo (nunca olvidaré el momento en el que escuché el anuncio de Red Bull mientras cruzaba el paso de peatones de Shibuya).

Japón con tantas luces y neones tiene ceguera, como quien lo ha visto todo y ya nada le sorprende.
También tiene Japón (Tokyo) pequeños gestos que le humanizan. Y esto es algo que siempre he criticado de las grandes ciudades, el hecho de que con tanta rata a la carrera por la jungla de cemento casi nadie se acuerde de vivir. Tokyo también tiene fiestas de verano en la calle, que hacen que por fin se vea a gente hablando en la calle, sin prisas, viviendo al fin y al cabo. Y por si esto humanizara poco, Japón tiene también chicas y chicos de compañía para recordarnos que el tener vicios es algo inalienable a los seres humanos.

Japón tiene a la chica del metro de Tokyo que escucha a los Black Eyed Peas, quizás algún día volvamos a saber de ella.

Japón tiene que ser visitado al menos una vez en la vida.

Japón tiene una parte de mí igual que yo tengo una parte de Japón en mí



Nota: una vez más, tengo que matizar que es imposible conocer un país entero en poco tiempo, o incluso en toda una vida, por lo que muchas veces, más que Japón habría que decir Tokyo o determinados barrios, para ser más precisos.