jueves, 29 de agosto de 2013

Nada es fácil...



Nada es fácil, lo sabes tú y lo sé yo. Ni tan siquiera respirar es tan sencillo como crees, si no recuerda aquellos momentos en los que te quedaste sin aire, por algo bueno, por algo malo o simplemente porque te atragantaste con tu propia saliva. No olvides tampoco a quienes viven atados a una máquina para algo aparentemente tan fácil como respirar.

Dicen que vivir es todo lo que hay que hacer en la vida, aún así estuviste nueve meses entrenándote para ello.  A estas alturas probablemente ya habrás comprobado que hay momentos en los que todo va cuesta arriba, otras veces cuesta abajo y que hasta ir en llano cansa. Me gusta pensar que en el camino siempre habrá lugar para un paso más, para una décima de segundo más sin expulsar aire, tal vez para otro parpadeo o una palabra de aliento adicional. Y así es, probablemente cuando crees que ya no hay mucho más que hacer siempre se puede aguantar un poco más. Pero algún día un paso se convertirá en el último.

Análogamente, siempre podremos estar mejor y también peor. Pero no quiero desviarme del tema. Nada es fácil, ni construir las pirámides de Egipto, ni llegar a la luna, ni tan siquiera convencer de que La Tierra era redonda lo fue. Aprender a caminar a hablar, a leer, o a escribir te costó. Despedirte de quien “quisiste” y/o “quieres” (con o sin comillas) tampoco puede casarse con la palabra fácil.

Sin embargo, aquí estamos, sobrellevando las complicaciones que todos tenemos, pero estamos porque no menos cierto que nada es fácil es que nada es difícil. Así, si se me permite autocorregirme diré que nada es fácil pero difícil tampoco.

domingo, 28 de julio de 2013

Mucho más que ruido



Leo en Twitter una supuesta frase de Andrés Iniesta que me sirve como introducción para una entrada que va con bastante retraso, todo sea dicho de paso. Digo supuesta porque cada vez desconfío más de todo lo que me encuentro en redes sociales, y en el mundo en general. La sentencia oraba algo así como "Decir que el fútbol es solo un juego es como decir que la música es solo un ruido”.

Sobre si el fútbol es solamente un juego o no tengo mis dudas, comprendo lo que Andrés quiere decir pero también discrepo con quienes no ven más allá del fútbol. De lo que no discrepo para nada es de su afirmación sobre la música. He podido pasar días sin ducharme, sin ir al baño, sin hablar (increíble pero cierto), sin dormir o sin dar un abrazo. Pero creo que no he pasado ni un día sin respirar (al igual que tú), sin comer y sin escuchar música. De hecho, para sostener mi tesis me atrevería a decir que la música es quizás de las pocas cosas que puede gustar a todos los que compartimos planeta. Hay tantos estilos de música que solamente el desconocimiento puede hacer que haya persona capaz de decir eso de “a mí no me gusta la música”.

Podría ponerme místico ahora llenando de adjetivos estas frases para referirme a la música. Pero no, no lo haré, me limitaré a seguir erre que erre pensando que cada momento tiene una canción y solamente es cuestión de investigar. Dicho esto, creo que la banda sonora para mis últimas semanas es esta. ¡Qué bello es el camino a casa!



Pd: pido disculpas a todo el que esperara una entrada mejor, pero el hecho de que una frase de Iniesta me inspirara ya es indicativo de la baja actividad mental que estoy teniendo. Debo cambiar.

domingo, 23 de junio de 2013

Saltemos a la piscina (o al mar)



Corría el año 2000 cuando el rockero argentino Charly García saltó desde el balcón de  un hotel de Mendoza a la piscina de este. Tras un leve intento de documentación no he logrado concretar si fue de un séptimo, un noveno o un décimo piso. “¿Cuánto tiene la pileta?” preguntó  y pese a algún intento de presión para que no lo hiciera decidió saltar. 


Según Wikipedia al preguntarle por tal acontecimiento su respuesta fue:  «¡Sólo la vi, y me atreví! Hay que ir más allá, además yo no me voy a morir nunca y mi capricho es ley» . Quizás con un poco de menos euforia Charly reconoció haber sentido “un poquito” de miedo mientras matizaba “sin miedo no tiene gracia”.
No terminó aquí la historia y es que semejante salto provocó que García se inspirara para componer una nueva canción. ‘Me tiré por vos’ así se llamó la canción que escribió. Lo que venía a decir con todo esto es que no hay que quedarse inmóvil sino tirarse a la piscina con la certeza de que caeremos en la piscina.

No aconsejo para nada la práctica del ‘balconing’ ni ninguna de sus variantes pero sí admito el gusto por ese momento en el que aún sabiendo que no puedo volar me siento libre. Miedo por una parte quizás, pero nada se puede hacer, la decisión ya está tomada, solamente falta tocar agua y ver que todo ha salido bien. Puede que sea cuestión de décimas de segundo pero esa sensación de saber que por un tiempo nada depende de ti debería ser experimentada más a menudo. Si por nosotros mismos no somos capaces de solucionar muchas cosas, ¿habrá que darle una oportunidad a la suerte? Saltemos.
 

sábado, 22 de junio de 2013

Llorar



No creo que lo recuerdes pero viniste al mundo llorando; y si no lo hiciste te pegaron para que lo hicieras alegando que era necesario, cual sinopsis de la vida. Inmediatamente después interpretaste que llorando era la única forma de conseguir comer y un cambio de pañales. 

Pero de repente todo se dio la vuelta, llorona y llorica se convirtieron en insultos. Se metieron también con tus lágrimas de cocodrilo mientras luchabas por evitar que algún que otro moco saliera de la nariz.

Si eres mujer quizás te conmovió escuchar a Bob Marley eso de “No woman no cry” como si llorar fuera malo, y siendo hombre quizás se acentuó el trauma con Miguel Bosé y eso de “Los chicos no lloran”. Y todo eso pasaba mientras Celia te recordaba que la vida es un carnaval y no era necesario llorar.

 Si fuiste curioso e indagaste en la vida del rey Boadbil quizás topaste con la frase que le dijo su madre tras perder Granada  ("Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”).  Desde luego que llorar no está bien visto. Y así inventaste excusas tan malas como eso de “se me metió tierra en el ojo”.

Por otro lado tus lágrimas junto a tu sudor y tu sangre le dieron valor a aquel reto que pudiste completar y ya ni recuerdas. Y mientras tanto, Peret seguía buscando aquella lágrima tuya que cayó en la arena.

Mención aparte merecen las lágrimas de alegría, olvidadas casi siempre; abocadas a ser carne de sospechas. Incluso si lloras de alegría alguien pensará que lo haces tratando de esconder alguna maldad.

Y tras reflexionar con esto de llorar resulta que no hay receta que valga salvo ser natural y no olvidar a El Chojin con eso de “ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites”.