domingo, 28 de julio de 2013

Mucho más que ruido



Leo en Twitter una supuesta frase de Andrés Iniesta que me sirve como introducción para una entrada que va con bastante retraso, todo sea dicho de paso. Digo supuesta porque cada vez desconfío más de todo lo que me encuentro en redes sociales, y en el mundo en general. La sentencia oraba algo así como "Decir que el fútbol es solo un juego es como decir que la música es solo un ruido”.

Sobre si el fútbol es solamente un juego o no tengo mis dudas, comprendo lo que Andrés quiere decir pero también discrepo con quienes no ven más allá del fútbol. De lo que no discrepo para nada es de su afirmación sobre la música. He podido pasar días sin ducharme, sin ir al baño, sin hablar (increíble pero cierto), sin dormir o sin dar un abrazo. Pero creo que no he pasado ni un día sin respirar (al igual que tú), sin comer y sin escuchar música. De hecho, para sostener mi tesis me atrevería a decir que la música es quizás de las pocas cosas que puede gustar a todos los que compartimos planeta. Hay tantos estilos de música que solamente el desconocimiento puede hacer que haya persona capaz de decir eso de “a mí no me gusta la música”.

Podría ponerme místico ahora llenando de adjetivos estas frases para referirme a la música. Pero no, no lo haré, me limitaré a seguir erre que erre pensando que cada momento tiene una canción y solamente es cuestión de investigar. Dicho esto, creo que la banda sonora para mis últimas semanas es esta. ¡Qué bello es el camino a casa!



Pd: pido disculpas a todo el que esperara una entrada mejor, pero el hecho de que una frase de Iniesta me inspirara ya es indicativo de la baja actividad mental que estoy teniendo. Debo cambiar.

domingo, 23 de junio de 2013

Saltemos a la piscina (o al mar)



Corría el año 2000 cuando el rockero argentino Charly García saltó desde el balcón de  un hotel de Mendoza a la piscina de este. Tras un leve intento de documentación no he logrado concretar si fue de un séptimo, un noveno o un décimo piso. “¿Cuánto tiene la pileta?” preguntó  y pese a algún intento de presión para que no lo hiciera decidió saltar. 


Según Wikipedia al preguntarle por tal acontecimiento su respuesta fue:  «¡Sólo la vi, y me atreví! Hay que ir más allá, además yo no me voy a morir nunca y mi capricho es ley» . Quizás con un poco de menos euforia Charly reconoció haber sentido “un poquito” de miedo mientras matizaba “sin miedo no tiene gracia”.
No terminó aquí la historia y es que semejante salto provocó que García se inspirara para componer una nueva canción. ‘Me tiré por vos’ así se llamó la canción que escribió. Lo que venía a decir con todo esto es que no hay que quedarse inmóvil sino tirarse a la piscina con la certeza de que caeremos en la piscina.

No aconsejo para nada la práctica del ‘balconing’ ni ninguna de sus variantes pero sí admito el gusto por ese momento en el que aún sabiendo que no puedo volar me siento libre. Miedo por una parte quizás, pero nada se puede hacer, la decisión ya está tomada, solamente falta tocar agua y ver que todo ha salido bien. Puede que sea cuestión de décimas de segundo pero esa sensación de saber que por un tiempo nada depende de ti debería ser experimentada más a menudo. Si por nosotros mismos no somos capaces de solucionar muchas cosas, ¿habrá que darle una oportunidad a la suerte? Saltemos.
 

sábado, 22 de junio de 2013

Llorar



No creo que lo recuerdes pero viniste al mundo llorando; y si no lo hiciste te pegaron para que lo hicieras alegando que era necesario, cual sinopsis de la vida. Inmediatamente después interpretaste que llorando era la única forma de conseguir comer y un cambio de pañales. 

Pero de repente todo se dio la vuelta, llorona y llorica se convirtieron en insultos. Se metieron también con tus lágrimas de cocodrilo mientras luchabas por evitar que algún que otro moco saliera de la nariz.

Si eres mujer quizás te conmovió escuchar a Bob Marley eso de “No woman no cry” como si llorar fuera malo, y siendo hombre quizás se acentuó el trauma con Miguel Bosé y eso de “Los chicos no lloran”. Y todo eso pasaba mientras Celia te recordaba que la vida es un carnaval y no era necesario llorar.

 Si fuiste curioso e indagaste en la vida del rey Boadbil quizás topaste con la frase que le dijo su madre tras perder Granada  ("Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre”).  Desde luego que llorar no está bien visto. Y así inventaste excusas tan malas como eso de “se me metió tierra en el ojo”.

Por otro lado tus lágrimas junto a tu sudor y tu sangre le dieron valor a aquel reto que pudiste completar y ya ni recuerdas. Y mientras tanto, Peret seguía buscando aquella lágrima tuya que cayó en la arena.

Mención aparte merecen las lágrimas de alegría, olvidadas casi siempre; abocadas a ser carne de sospechas. Incluso si lloras de alegría alguien pensará que lo haces tratando de esconder alguna maldad.

Y tras reflexionar con esto de llorar resulta que no hay receta que valga salvo ser natural y no olvidar a El Chojin con eso de “ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites”. 


lunes, 27 de mayo de 2013

Tragedia de lunes



Que haya sido un lunes creo que es todo un guiño del destino para poder darle aires trágicos a mi historia. Podía haber sido un martes 13, pero creo que no me he portado tan mal como para recibir semejante castigo. El caso es que mi móvil ha muerto. Cierto es que tenía menos de un año pero no me sorprende, rara es la manzana que dura más de dos meses sin podrirse, y si encima es una manzana mordida ya ni hablamos…

Nunca he perdido el conocimiento, tengo fama de patoso pero se ve que algún talismán escondido que debo tener hizo que me librara de experimentar semejante sensación. No sé bien que se siente al perder el conocimiento, pero supongo que debe ser muy parecido a lo que estoy pasando ahora mismo. 

No sé si podré vivir sin recibir tanta información pues he perdido la lista de la compra del 11 de noviembre, la del 4 de marzo y la del 5 de abril. He perdido también la foto de la cebolla dentro de la cebolla que saqué ayer (muy digna de Cuarto Milenio). Tampoco podré recibir la llamada de Barack Obama que estoy esperando para ver si me da trabajo en la Casa Blanca (sí, me lo tenía muy calladito). Sin embargo lo que más me preocupa es el Whatsapp, ya no podré saber a qué hora se conectó por última vez mi vecino, ni si aquella chica con la que hace 4 años que no hablo actualizó su foto de perfil.

¿Y si hoy por fin alguien se había dignado a decir “Hola” en ese grupo donde nadie habla? ¿Cuántas obscenidades estarán dejando de ver mis ojos hoy? Y peor aún, ¿por qué me pasa esto un lunes? Si el lunes es el día por excelencia de comentar la jornada de fútbol. Tampoco quiero pensar qué pasará si hoy no recibo ninguna foto de platos de comida. ¡Estoy en un sin vivir!

NOTA: (En este mismo momento se acaba de encender mi móvil, pero le estaba cogiendo gusto a esto de escribir, así que seguiré) (sí, aunque no lo parezca todo lo anterior era real, a excepción de lo Obama)

Creo que estoy ante un claro ejemplo de punto de inflexión. Partiendo de la base de que al parecer no soy lo suficientemente ‘smart’ para tener un ‘smartphone’ no sé si volver al Nokia 3310 y cambiar redes sociales por la serpiente, dejarlo todo, incomunicarme y montar un chiringuito en la playa o llevar a que algún ciudadano del mundo me pida un riñón para arreglar el dichoso móvil.

En fin, dado que todo ha acabado en un susto, creo que por una vez, el escribir me ha servido para ahorrar dinero, porque si no me hubiera dado por comentar mi particular tragedia de lunes no le hubiera dado tiempo a mi móvil a regenerarse. Y sí, no hay nada más patético que ver como al llegar al servicio técnico todos los aparatitos misteriosamente empiezan a funcionar. Y de pasar por caja no se libra nadie.