En mi clásica ronda matutina de repaso a los diarios digitales me cruzo con el fallecimiento de Moncho Alpuente. No tenía el gusto de conocerlo, me impacta que haya fallecido en Canarias, pero me impacta aún más que no se especifique en qué isla, al parecer no es noticia.
Leo una breve descripción de su biografía y sigo sin saber quién era este hombre. Me confieso un total ignorante, espero que su familia me perdone.
Sin embargo, de repente me llega un flash que me lleva unos años atrás. Junio de 2007, prueba de acceso a la universidad (PAU) (Selectividad, para los de mayor edad). Examen de Lengua, a este texto nos enfrentamos todos los canarios que en aquel junio nos "jugamos" el entrar en la universidad. Juzguen ustedes mismos:
La verdad que no recuerdo qué escribí por aquel entonces, para bien o para mal, mi memoria no llega a tanto. Pero seguro que lo que escribí no fue muy profundo, o al menos no fue del gusto del corrector, a la vista de la nota que tuve, debí haberme mojado un poco más. Sí recuerdo que la elección de este texto armó cierto revuelo en la prensa local.
En definitiva, fallece un total desconocido para mí, que sin yo saberlo dejó algo de huella en mi historia. Y me planteo cuánta gente que dejó su huella en mí ya no vive, y yo sin saberlo.
PD: notarán cierta actividad en este blog, no se acostumbren, solamente es que me pareció curioso leer que había fallecido esta persona y luego recordar que ese nombre yo lo había leído en alguna parte.
sábado, 21 de marzo de 2015
Orden
No soy para nada la persona más apropiada para hablar de orden, pero esta vez haré una excepción.
Por una vez seré breve.
El orden de los factores, a veces, sí altera el producto. Hay que ver cómo cambiar una palabra de orden lo cambia todo.
Fuente: http://frasesanonimas.blogspot.com.es/
Por una vez seré breve.
El orden de los factores, a veces, sí altera el producto. Hay que ver cómo cambiar una palabra de orden lo cambia todo.
Fuente: http://frasesanonimas.blogspot.com.es/
viernes, 20 de marzo de 2015
20 Marzo
Leo en la prensa que hoy 20 de marzo es el día de La Felicidad. Me conmueve. Somos una especie tan ridícula que necesitamos una vez al año dedicarnos un día para ser felices, una vez al año para cuidar a nuestros padres, a nuestros abuelos, a nuestras madres, a los enfermos de cáncer, a los enamorados, a las mujeres... ¡Qué ridículo!
Pero no, no voy a aprovechar para hacer una crítica de este sistema. Lo que sí haré será rescatar un vídeo que tenía pendiente desde hace un tiempo. Juzguen ustedes mismos:
Desgarrador, ¿verdad? Unos buscando la felicidad en navegar por las islas griegas, o pensando en oposiciones, o en trabajar en Nueva York, mientras otros solamente pretenden vivir, seguir viviendo, sin miedo a que inminentemente se apague su vida.
Sin embargo no voy a ser tan demagogo como podría, voy a conformarme con ver lo positivo de la celebración de un día como este. Y es que gracias a la existencia de este día puedo encontrarme con artículos como este (pinchar aquí). La verdad que no dice nada nuevo, que si la felicidad es una elección, que si la felicidad no está en poseer y poseer, que si la alegría es contagiosa... Y la música, otra vez la música.
Recuerdo que una noche de "súper luna" como la que hoy nos espera (¿Casualidad?) me tomé la mejor copa de ron que jamás haya probado, era el mismo ron de siempre, la misma marca de refresco, mi difunto vaso de Bob Esponja. Lo único diferente era que en mi iPod sonaba esta canción. Hace cuatro años de eso ya, pero me apetece compartirla. Y es que como dice la canción
Siempre, siempre…
es buena hora para ser feliz tengas lo que tengas.
Pero no, no voy a aprovechar para hacer una crítica de este sistema. Lo que sí haré será rescatar un vídeo que tenía pendiente desde hace un tiempo. Juzguen ustedes mismos:
Sin embargo no voy a ser tan demagogo como podría, voy a conformarme con ver lo positivo de la celebración de un día como este. Y es que gracias a la existencia de este día puedo encontrarme con artículos como este (pinchar aquí). La verdad que no dice nada nuevo, que si la felicidad es una elección, que si la felicidad no está en poseer y poseer, que si la alegría es contagiosa... Y la música, otra vez la música.
Recuerdo que una noche de "súper luna" como la que hoy nos espera (¿Casualidad?) me tomé la mejor copa de ron que jamás haya probado, era el mismo ron de siempre, la misma marca de refresco, mi difunto vaso de Bob Esponja. Lo único diferente era que en mi iPod sonaba esta canción. Hace cuatro años de eso ya, pero me apetece compartirla. Y es que como dice la canción
Siempre, siempre…
es buena hora para ser feliz tengas lo que tengas.
(Puedes consultar la letra aquí)
Y es que no es ninguna novedad que la felicidad está en los pequeños detalles, en pararse a valorarlos, a disfrutarlos, en no preocuparnos en lo que vendrá sino en lo que está pasando.
Por si no fuera suficiente, dejo otra canción de propina. Y aquí lo dejo, me marcho feliz porque no contaba con esta entrada y casi sin darme cuenta se escribió sola. ¡A ser felices!
domingo, 8 de marzo de 2015
ELLA
Hoy voy a escribir sobre ella. Seguro que la conoces, porque ella eres tú.
A ella nadie le ha regalado nada, solamente la vida alguien como ella, a cambio se comprometió a otorgar vida a otros.
Ella conoce lo que es el desvelo, por problemas propios y por problemas ajenos que quiso asumir como suyos. Ella ha vestido ojeras mil y una veces. En ocasiones trató de cubrirlas, pero casi siempre las afrontó, tal y como hizo siempre que las cosas no venían como deseaba .
Ella ha caminado con los ojos tristes, y no ha necesitado pañuelos, sus propios puños le han valido para secar lágrimas o simplemente para aclararse la vista.
Ella entiende de sacrificio, y por si algún día se le olvidara luchar, lleva en su cuerpo tatuadas arrugas, cicatrices y manchas que le recuerden cómo pese a todo supo salir adelante.
Madrugar es rutina para ella, y no hay mejor café para seguir despierta que saber que todo cuanto ha trabajado ha servido para algo, o que al menos algún día servirá, y todo tendrá sentido.
Ella, como yo, ríe, abraza, ama, llora... Mas no lo hace como yo, lo hace con mayor responsabilidad, sabiendo que de lo que ella haga nacerá un ejemplo para otros.
Ella saca tiempo de donde no lo hay para que al llegar a su cama por la noche pueda afirmar que no ha dejado nada importante pendiente. Pero antes de dormir, puede permitirse pasar media hora secando su pelo con todo el mimo que requiere.
Podría decir tantas cosas de ella, pero sé que no le gustan los reconocimientos, solamente quiere que se le trate como una más.
Hoy 8 de marzo, Día de la Mujer (trabajadora) tengo que felicitarte, porque como ya dije antes, ella eres tú. Feliz día, pero sé feliz siempre.
sábado, 28 de febrero de 2015
Futuro
La semana pasada terminaron los carnavales de Santa Cruz de Tenerife, carnavales que este año tenían como temática "El Futuro". Algún iluminado probablemente ande ahora diciendo eso de "el carnaval del futuro ya es pasado".
No quiero ponerme medallas, pero hace ya unos años decidí vestirme todo de negro y bajar al carnaval diciendo que iba disfrazado de "el futuro", de hecho, para evitar interrogantes, en mi espalda puse un cartel (es decir, un folio impreso) que decía algo así como "SOY EL FUTURO". A veces pienso que me precipité, que en aquel momento las cosas no estaban tan mal como yo pensaba, pero sin duda lo parecía. (Quizás donde yo veía negro, otros veían blanco y dorado como el dichoso traje que hoy inunda toda la red) (en la frase anterior, la palabra 'quizás' sobra, lo que unos veíamos negro, otro lo veían color oro, o del color del billete que se quiera, generalmente morado).
Ignoro cuánto he madurado desde ese entonces, pero conociendo lo filosófico que era muy probablemente por aquel entonces tendiera a pensar que el futuro estaba en mis manos, por mucho que me disfrazara así.
Ahora, años después empiezo a dudar que el futuro esté en mis manos tras ver que mi generación está pagando los platos de gente que no elegimos para representarnos, de hipotecas que no adquirimos, de lujos de los que no nos favorecimos.
Aún así, me niego a aceptar que no podamos hacer nada, que todo esté escrito. El futuro puede estar en nuestras manos, cual vena que riega de sangre nuestras extremidades, no fue puesto ahí voluntariamente por nosotros, pero de nosotros depende la opción de usar la fuerza para rascarnos o para construir.
Y es que al fin y al cabo, desde el principio de los tiempos hemos tenido que tratar con leyes naturales, pero el futuro, pese a depender en muchas ocasiones de decisiones externas a nosotros nunca ha dejado de ser un horizonte al que querer aspirar a convertir en presente, y la libertad de soñar sigue existiendo.
Y ya lo dejo, me estoy poniendo muy existencial.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar. (Eduardo Galeano)
No quiero ponerme medallas, pero hace ya unos años decidí vestirme todo de negro y bajar al carnaval diciendo que iba disfrazado de "el futuro", de hecho, para evitar interrogantes, en mi espalda puse un cartel (es decir, un folio impreso) que decía algo así como "SOY EL FUTURO". A veces pienso que me precipité, que en aquel momento las cosas no estaban tan mal como yo pensaba, pero sin duda lo parecía. (Quizás donde yo veía negro, otros veían blanco y dorado como el dichoso traje que hoy inunda toda la red) (en la frase anterior, la palabra 'quizás' sobra, lo que unos veíamos negro, otro lo veían color oro, o del color del billete que se quiera, generalmente morado).
Ignoro cuánto he madurado desde ese entonces, pero conociendo lo filosófico que era muy probablemente por aquel entonces tendiera a pensar que el futuro estaba en mis manos, por mucho que me disfrazara así.
Ahora, años después empiezo a dudar que el futuro esté en mis manos tras ver que mi generación está pagando los platos de gente que no elegimos para representarnos, de hipotecas que no adquirimos, de lujos de los que no nos favorecimos.
Aún así, me niego a aceptar que no podamos hacer nada, que todo esté escrito. El futuro puede estar en nuestras manos, cual vena que riega de sangre nuestras extremidades, no fue puesto ahí voluntariamente por nosotros, pero de nosotros depende la opción de usar la fuerza para rascarnos o para construir.
Y es que al fin y al cabo, desde el principio de los tiempos hemos tenido que tratar con leyes naturales, pero el futuro, pese a depender en muchas ocasiones de decisiones externas a nosotros nunca ha dejado de ser un horizonte al que querer aspirar a convertir en presente, y la libertad de soñar sigue existiendo.
Y ya lo dejo, me estoy poniendo muy existencial.
La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar. (Eduardo Galeano)
sábado, 14 de febrero de 2015
Mareados
A veces, lo que aparentemente se nos presenta como un drama acaba convirtiéndose en una apasionante oportunidad para comenzar nuevos objetivos, o para seguir adelante con nuestros planes.
Me explico, tengo la memoria de mi móvil tan llena que he tenido que privarme del placer de ir por la vida escuchando música, poniendo banda sonora a momentos. El caso es que gracias a ir con las orejas (y sobretodo los oídos) descubiertos pude oír la escena que motivó esta entrada.
Me incorporo tarde, y sin invitación a la conversación entre una madre y su hija. Inmediatamente me acuerdo de la entrada que un día hice sobre un niño y su padre en el tranvía y no puedo dejar de preguntarme que sería de ellos y de sus estresados paraguas.
En esta ocasión, no tengo oportunidad de verles la cara a las protagonistas y prefiero que así sea. La madre, con cierto asombro le pregunta a su hija: "¿Cómo? ¿Que estás enamorada?". En el posterior silencio me dio tiempo a ponerme en la piel de la madre, quizás algo tensa ante semejante marrón.
Afortunadamente, su hija pudo corregirle y decirle que no había dicho enamorada sino mareada. En mi mente se oyó un respiro que no sé si existió o no, para acto seguido preguntarme si no es lo mismo estar enamorada que mareada.
Así que hoy quiero dedicar esta humilde e improvisada entrada a todas las personas que estén enamoradas/mareadas. No hay que esperar un año para celebrar y cuidar el amor, pero no está de más que una vez el año nos lo recuerden.
En esta ocasión, no tengo oportunidad de verles la cara a las protagonistas y prefiero que así sea. La madre, con cierto asombro le pregunta a su hija: "¿Cómo? ¿Que estás enamorada?". En el posterior silencio me dio tiempo a ponerme en la piel de la madre, quizás algo tensa ante semejante marrón.
Afortunadamente, su hija pudo corregirle y decirle que no había dicho enamorada sino mareada. En mi mente se oyó un respiro que no sé si existió o no, para acto seguido preguntarme si no es lo mismo estar enamorada que mareada.
Así que hoy quiero dedicar esta humilde e improvisada entrada a todas las personas que estén enamoradas/mareadas. No hay que esperar un año para celebrar y cuidar el amor, pero no está de más que una vez el año nos lo recuerden.
viernes, 23 de enero de 2015
Cicatrices
He tenido un traspiés, bueno, a lo largo de mi vida he tenido infinidad de ellos, pero hoy me refiero a uno en concreto. Un señor traspiés, en sentido literal. Acabé con una brecha en la pierna, cuatro puntos de sutura y una cicatriz en potencia.
También saqué de este resbalón la intención de escribir sobre mis principales cicatrices y mi actitud hacia ellas.
Era verano, recuerdo que era agosto pero no puedo recordar mi edad, era día de vendimia y un fallido corte con las tijeras de poda acabó en mi mano. Reconozco que lloré más por la posible cicatriz que por dolor. Recuerdo que ante mis lagrimas mi padre estuvo muy fino y con su característico humor me consoló diciendo "ya podremos decir que este vino ha costado sangre, sudor y lágrimas". La cicatriz llegó, y cada vez que la veía me acordaba de la historia, al fin y al cabo, no estaba tan mal. (Debo añadir que acabo de mirarme la mano, a oscuras y no me la he podido ver, quizás hasta me de pena si descubro que ya no está).
Con catorce años, me llegó la varicela, justo cuando ya dudaba de su existencia, evitaba rascarme para no dejar huellas, me ponía cremas para no dejar cicatrices, pero mi frente acabó luciendo cicatriz. Apenas me importó, no hubo lágrimas esta vez.
Sí sentí impotencia al ver como mi supuesto "dermatólogo"negaba la existencia de una cicatriz que él mismo había provocado al extraerme un lunar. A fin de cuentas, él era el doctor y la cicatriz no quedaba a la vista.
Y luego llegó este último traspiés, no perdí la calma y seguí de caminata, vacilando con tapar la cicatriz con un tatuaje y con cederle los puntos a mi Tenerife que tan necesitado de puntos anda.
¿Qué es una cicatriz? Según la rae:
1) señal que queda en los tejidos orgánicos después de curada una herida o llaga
2) impresión que queda en el ánimo por algún sentimiento pasado
Según un servidor, una cicatriz es una muestra física o emocional de algún acontecimiento extraordinario sucedido. Cicatriz puede ser esa muestra de aquella vacuna que una vez te pusieron, o el rastro los 37 puntos de tus brazos con los que un tiempo conviviste. Cicatriz son las huellas de un frenazo en el asfalto. O lo que queda de aquel paso por quirófano que te mejoró la vida.
Cicatriz es tu presente, señal/muestra de todas las decisiones que has tomado a lo largo de tu vida, de aquel día que decidiste estudiar aquella carrera, realizar aquel viaje o acercarte a aquella chica que tan maja parecía, aunque te equivocaras. Vale que no hubo aloe vera que te ayudara empequeñecer la huella de tus errores y aciertos, pero el rechazar caminos y aceptar otros provocaron la bella cicatriz que ahora eres frente a la pantalla tratando de leer mis cositas.
¿Aún no te convenzo con mi definición? Mira a tu ombligo, tu primera cicatriz, muestra del día que naciste, ¿hay algo más excepcional o extraordinario que eso?.
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