Antes de todo esto, llevaba unos días rondándome la idea de escribir sobre todos esos lugares en los que he estado sin saberlo. Comencé a escribir alguna línea, y para variar, quedó olvidada.
Me explico, sin saberlo, hemos estado en más lugares de los que creemos. Porque de una forma u otra, cada vez que alguien te piensa, estás. Si lo piensas, cuando de viaje compras un souvenir, estás comprando la demostración física de que te acordaste de ella.
Porque sí, sin ella saberlo, ha estado en la calle menos pensada de mi ciudad, en los atascos matutinos o incluso en algún examen con control de acceso. Y yo, quizás estuve en los rascacielos de Nueva York, en globo por la Capadocia, en algún bosque neozelandés o entre alguna tribu africana. No lo sé. Prefiero pensar que sí.
Y ahora, yo que nunca fui de hacer grandes fiestas en casa, tengo en mi salón a tanta gente que me río del camarote de los hermanos Marx. Todos a mi lado, olvidando la distancia de seguridad, recordándome buenos momentos mientras contamos los días. Y quién sabe, quizás yo ahora esté en el sillón menos pensado, o en el balcón más recóndito.
Comentaba que esa idea llevaba tiempo rondándome, pero hoy todo ha cambiado. He descubierto un poema de la poeta Elvira Sastre que dice así: "¿Dónde estás cuando no pienso en ti?". Y te he imaginado en otro salón contando los mismos días pero con otros fines y te he vuelto a invocar, y me ha dado igual dónde has estado,porque vuelvas a estar aquí, y aquí cabemos todos.
Volveremos a la vida y estaremos en muchos lugares más.
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jueves, 19 de marzo de 2020
jueves, 8 de mayo de 2014
Recuerdos de Playmobil
Leo que esta semana se celebra el 40 aniversario de los Playmobil, y me veo obligado a dedicar unas palabras a tan peculiar juguete. Nací a final de los 80, por lo que no soy de esos que llaman "clics" a tan simpáticos personajes. Se llamen como se llamen aquí va mi particular homenaje.
Antes de nada, debo dirigirme a mis padres. Papi, mami, este es el motivo por el que estaba rebuscando entre los juguetes. No se preocupen, no me ha dado ningún ataque de nostalgia. Y sí, papi, a mí también me hizo cierta ilusión volver a "jugar" un rato con los Playmobil, al fin y al cabo ellos me enseñaron muchas cosas.
¿Qué me enseñaron?
Que yo no soy un juguete, y por mí sí pasa el tiempo.
Que hay vida después de la alopecia.
Que un elefante no cabe en un coche.
Que de tal palo, tal astilla.
Que aunque parezca mentira, la fórmula 1 existía antes de Fernando Alonso.
Y las motos antes de Lorenzo, Rossi, Márquez...
Que las barbas no son una moda exclusiva del año 2014.
Que el amor no entienda de edades (ni razas).
Los payasos también conducen.
La unión hace la fuerza decían.
Aprendí también que hay amistades que son para siempre.
Que por mucha imaginación que se tenga, la realidad no es como la de los anuncios.
Somos animales...
Los juguetes también tienen su San Fermín
También me enseñaron que hay cosas que no tienen mucho sentido.
Compartir mesa con quien no piensa como nosotros no es tan mala idea.
Bueno, quizás quien siga este blog echará en falta mi lado más sentimental. No puedo defraudar a mi público y a partir de aquí vienen mis reflexiones más profundas. Espero no fallarles.
No hace falta que sea 14 de febrero para regalar flores.
Que una madre siempre te espera con los brazos abiertos.
Potenciemos los nexos.
Seamos como seamos, no debemos perder la sonrisa NUNCA.
Si una mujer se plantea algo, lo conseguirá.
No hay que dejar marchar a quien se quiere.
Somos muchos en este mundo, y todos tenemos nuestra función.
Al final, todos vamos a acabar en el mismo lugar.
En definitiva, los Playmobil me enseñaron que la imaginación es una herramienta muy poderosa. Podría pegarme horas y horas inventándome "tonterías" y creyéndome fotógrafo pero ya no soy un niño y tengo otras obligaciones.
Pd: todas las fotos son sacadas por mí, espero que al verlas a alguno de ustedes se les haya escapado eso de 'ese Playmobil lo tenía yo' con una sonrisita en la cara.
Antes de nada, debo dirigirme a mis padres. Papi, mami, este es el motivo por el que estaba rebuscando entre los juguetes. No se preocupen, no me ha dado ningún ataque de nostalgia. Y sí, papi, a mí también me hizo cierta ilusión volver a "jugar" un rato con los Playmobil, al fin y al cabo ellos me enseñaron muchas cosas.
¿Qué me enseñaron?
Que yo no soy un juguete, y por mí sí pasa el tiempo.
Que hay vida después de la alopecia.
Que un elefante no cabe en un coche.
Que de tal palo, tal astilla.
Que aunque parezca mentira, la fórmula 1 existía antes de Fernando Alonso.
Y las motos antes de Lorenzo, Rossi, Márquez...
Que las barbas no son una moda exclusiva del año 2014.
Que el amor no entienda de edades (ni razas).
Los payasos también conducen.
La unión hace la fuerza decían.
Aprendí también que hay amistades que son para siempre.
Que por mucha imaginación que se tenga, la realidad no es como la de los anuncios.
Los juguetes también tienen su San Fermín
También me enseñaron que hay cosas que no tienen mucho sentido.
Compartir mesa con quien no piensa como nosotros no es tan mala idea.
Bueno, quizás quien siga este blog echará en falta mi lado más sentimental. No puedo defraudar a mi público y a partir de aquí vienen mis reflexiones más profundas. Espero no fallarles.
No hace falta que sea 14 de febrero para regalar flores.
Que una madre siempre te espera con los brazos abiertos.
Potenciemos los nexos.
Seamos como seamos, no debemos perder la sonrisa NUNCA.
Si una mujer se plantea algo, lo conseguirá.
No hay que dejar marchar a quien se quiere.
Somos muchos en este mundo, y todos tenemos nuestra función.
Al final, todos vamos a acabar en el mismo lugar.
En definitiva, los Playmobil me enseñaron que la imaginación es una herramienta muy poderosa. Podría pegarme horas y horas inventándome "tonterías" y creyéndome fotógrafo pero ya no soy un niño y tengo otras obligaciones.
Pd: todas las fotos son sacadas por mí, espero que al verlas a alguno de ustedes se les haya escapado eso de 'ese Playmobil lo tenía yo' con una sonrisita en la cara.
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