domingo, 31 de julio de 2016

Caer

Sé que has caído, que no era tu intención, que no estaba previsto y que no te gusta. Sé que pocas palabras valdrán ahora, que a posteriori de poco valen, soy consciente del dolor que provocan los "te lo dije". 

Pero toca levantarse, porque dice el refrán (y si no es refrán, que me perdone su autor) que caer está permitido pero levantarse es obligatorio. Y es verdad, puede que te falten motivos, así que aquí va mi humilde listado de humildes motivos para que te animes a levantarte:


Porque sí, porque la fuerza de la gravedad es fuerte, pero la fuerza de voluntad lo es más. (Esto es una adaptación de una frase de Einstein, así que algo de cierto debe tener esto).

Porque aunque no lo recuerdes, aprendiste a caminar tras ciento y un traspiés. Y ¿no valió la pena sufrir todas esas caídas para poder llegar a caminar, saltar o correr?

Porque el suelo está frío y lleno de pisadas de otros. ¿No mereces algo mejor?
Porque ya aprendiste a caer, y no podemos desaprovechar esa información, si por casualidad volvieras a tener la "suerte" de volver a caer, caerás mejor.

Porque no hay dolor que no sea compensado con la satisfacción de conseguirlo, y el subidón de levantarse es mucho mejor que la pasividad que supone mantenerse.

Porque estás a tiempo de hacerlo, nunca es tarde.

Porque sí, porque puedes.

Porque estoy esperando a que seas tú quien termine esta entrada con algún motivo más.

Te toca 

...

miércoles, 29 de junio de 2016

Dolores

Se termina el mes, apenas le quedan un par de días, y en la agenda sobresalen un par de reuniones un viaje y muy poco tiempo para escribir. Son las 12 de la noche y por fin conduzco de vuelta a casa tras una jornada laboral que se ha alargado bastante. No puedo fallar a mi promesa de dejarme ver por aquí mínimo una vez al mes, pero tampoco tengo tiempo para ponerme a escribir con calma.

Y de repente, en Cadena 100 suena "Corazón Espinado" de Maná y recuerdo que tengo una entrada pendiente sobre corazones, ya verás.  Y Fher Olivera me golpea con una frase "cómo me duele estar vivo", ¿cómo puede doler vivir? me pregunto, y entonces esta entrada se escribió sola.

Hay tantas cosas que duelen en la vida, hay canciones, discos o libros que duelen. También duelen algunos recuerdos y algunas miradas, igual que algunas frases también duelen.

Hay heridas de guerra, o de paz (qué más da) que duelen, cicatrices que recuerdan dolores pasados o morados que duelen pero no puedes evitar tocar porque generan cierto placer.

Algunas alegrías duelen también, y son tantas las sonrisas propias o ajenas que producen dolor que se podría escribir un libro sobre ellas. Igual que hay amores que duelen, amistades dolorosas y bienvenidas o despedidas que nos remueven por dentro. Y no puedo obviar que hay Dolores que son Lolas.

Conozco golpes y errores que duelen pero enseñan, igual que hay inyecciones que duelen pero curan. Hay vida que duele.

Busco antónimos de doler en Google, y ninguno de los que aparece me contenta, porque todas vienen tras el dolor y no son antónimo sino el efecto que sigue a una causa . Ni aguantar, ni aliviar ni complacer, descansar, resistir o soportar son para mí auténticos antónimos del verbo doler.

Porque si lo piensas fríamente, si te duele es que algo debes estar haciendo bien, porque donde hay dolor es que hay vida.

Que el verano te duela, y mucho.

lunes, 30 de mayo de 2016

Mi amor

Tengo un amor, no es el único y es un amor compartido, pero estoy convencido de que este amor es para toda la vida. Y hoy le escribo a ella.

Ella es bonita, joven y no muy grande. Además, tiene acento, y me lo ha contagiado. Es capaz de lograr imposibles, y todavía consigue dejarme callado. Es tan grande este amor, que cuando oigo su nombre, algo se mueve dentro de mí.

También es cálida y descarada, con carácter, capaz de ser hasta siete o más a la vez.

Ella me entiende, y me atrevería a decir que yo a ella también. Tiene historia, y me conmueve al recordarla.

A diario logra sacar lo mejor de mí, y en parte de ahí nace mi admiración por ella, porque no hay amor sin admiración, y si lo hay, yo no lo conozco.

Probé a estar lejos de ella un tiempo, y reconozco que la eché de menos, la busqué en otras partes, y nunca la encontré como ella, otras tenían retazos pero no eran ella.

En definitiva, tiene todo lo que necesito y rara vez me hace llorar, y si lo hace es de alegría.

Ella me ha obligado a desear buscar alguien que comparta mi amor, no por ningún complejo, sino por las palabras del poeta cuando afirmaba que "el hombre muere donde la mujer nace", y sin duda morir cerca de mi amor no es tan mal plan.

Feliz día, hogar, feliz día, Canarias.

miércoles, 20 de abril de 2016

Otro 20 de abril

-Daniel, ¿todavía sigues escribiendo los 20 de abril?-

Son varias las personas que aún me cuestionan a ese respecto. Y aquí está la respuesta.

Reconozco que al llegar abril aún se remueve algo dentro de mí y comienzo a recopilar posibles frases para mi ya tradicional entrada del 20 de abril, sin embargo, este año me ha costado encontrar las palabras.

Y cuando llega el 20 de abril, que podría ser un día más en el calendario, me siento especialmente alegre. ¡Y que no me quiten esa sensación! ¡Que no me quiten la posibilidad de recordar a quienes ahora caminan más lejos de mí! (y no en sentido literal precisamente)

Viejo amigo, no dejes que me quiten la ilusión de por una vez al año sentir que me dirijo a ti. Si quieren, que nos quiten lo bailado, lo vivido y lo bebido, pero que no nos quiten los problemas divididos, ni las alegrías compartidas.

Si tienen valor, que nos quiten las risas a destiempo, las sonrisas inoportunas o la complicidad permanente. Que tampoco nos quiten el recuerdo de aquellas llamadas a deshoras, cargadas de verdad o de mentira, qué más da.

Que se atrevan a quitarnos nuestros sueños, ya sea en forma de viajes, de abrazos, de trabajos o con sabor a cerveza. Las exageraciones convertidas en risas, no creo que nos las puedan arrebatar, al igual que aquellos consejos que compartimos pero que no siempre aplicamos.

Y así, solamente así, quitándonos todo eso, podré sentir que de verdad te has ido.

Por mi parte, por si el orgullo te impidiera preguntar, te digo que no puedo quejarme, conservo algunas manías todavía, igual que conservo tu lugar en mi recuerdo. He crecido como persona, pero no físicamente, si acaso, lo he hecho a los lados. He vivido momentos en los que me han tocado el corazón, y al igual que tú, tuve días mejores y también días peores. Tuve la intención de llamarte, pero no lo hice.

En definitiva, aquí está otro 20 de abril  en el que agradezco a Celtas Cortos por invitarme a escribirte, otro 20 de abril en que te agradezco el haberme inspirado con nuestra historia.


¡Salud!


miércoles, 30 de marzo de 2016

Representados

Ayer se cumplieron 100 días sin gobierno en España. Cierto es que el sol ha seguido saliendo durante este centenar de días, pese al invierno y sus efectos, pero quizás ya vaya siendo hora de que quienes tienen que hacerlo se vayan poniendo de acuerdo. Pero no, en este tiempo no he cambiado tanto como para decidir ponerme a escribir sobre política.

En estos 100 días sí he visto como cambiaron algunas cosas por el Congreso, y no voy a hablar de rastas, conflictos internos, pactos fallidos o pequeños lactantes... Lo que más me impactó fue oír como aquel cántico que decía eso de "que no nos representan" mutaba por un "que sí nos representan". Y me puse a pensar (con el riesgo que eso conlleva).

No me cuestiono los principios de la democracia, pero ¿Realmente puede alguien representarme?. Yo creo que no, ni tan siquiera yo mismo podría representarme a mí mismo. 

El Daniel de las mañanas, hambriento, con legañas y sin ganas de hablar no me representa. Tampoco lo hace ese Daniel que con varias copas alguna vez orinó una farola. O aquel que aquella fue demasiado educado, o aquel demasiado borde. Mi ordinariez puntual no me representa, ni la foto de mi DNI tampoco. O al menos, no del todo.

Ni vestido con traje, ni con la ropa del gimnasio me represento, ni tan siquiera sin ropa podría hacerlo. Ni en silencio ni hablando, ni eufórico ni  feliz ni triste.

Dicho esto, creo que solamente hay una forma de poder representarme bien, y es tirando de diálogo, dejando orgullos y prejuicios a un lado y buscando la forma de seguir adelante. Así, y solamente así por fin podré comenzar a pensar que hay gente capaz de representarme mejor que yo mismo, aunque cobren mucho más que yo.


Nota del autor: sé que me contradigo, y quizás eso me represente. Pero no te ofendas por ello, puede que estas palabras tampoco me representen, es pura literatura, simplemente me apetecía jugar con la idea de que mis legañas y mi versión matutina no me representa (aunque por las mañanas sea que sí)


lunes, 29 de febrero de 2016

29 de febrero

Me apetecía dejar mi huella por aquí un día bisiesto, y pensar que tendría que esperar 4 años para hacerlo, en caso de no escribir hoy me pudo.

No recuerdo dónde estaba el anterior 29 de febrero, pero al menos ahora sabré que este lo pasé frente al ordenador un ratito (al menos un ratito).

Solamente eso,

domingo, 28 de febrero de 2016

Te quiero (...) imagínate

Lo siento. Pasó el 14 de febrero y no te regalé flores. No nombré a Valentín, ni tan siquiera a Cupido. Tampoco te dije que te quería. Lo siento.

Pero más siento no haberme pasado por aquí a dejar mi huella. No fue la resaca del "Sábado de Piñata", ni tan siquiera la cada día más común sensación de que el amor debe celebrarse a diario, básicamente porque hay más tipo de amores que días en el calendario. Simplemente no tuve tiempo, ¡qué novedad!. Y tenía ganas de pasarme.

El caso es que paseando por casa encontré una pintada que por simple captó mi atención. Sí, otra vez una pintada, y anuncio que a diario me suelo encontrar con otra susceptible de comentarios. La frase en cuestión es esta:





 Como decía, es una frase demasiado simple, pero solo aparentemente. Al verla, se me activó esa parte del cerebro que se encarga de especular. ¿Qué habrá pasado entre ambos individuos? ¿Cuán lejos estaría su orgullo de aquella escalera? ¿No sería mejor guardar el orgullo y el spray y reconocerle su amor a la cara? Dudas y especulaciones aparte, a mi parecer, el grueso, la esencia, en definitiva la magia de la frase se esconde al final, tras la coma. Porque sí, porque a veces lo mejor llega cuando parece que ha llegado el final, en el tiempo de descuento, en la prórroga.

Imagínate, sí imagínate, imagina cuánto te quiere. Imagina qué duro tiene que haber sido el enfrentarse a una pared para reconocer su orgullo. Pero sobretodo, imagínate con esa persona que tanto dice quererte, imagínate, y solo si te ves feliz dale una oportunidad.

Dicho todo esto, una vez asaltada la intimidad de esta persona (de la que ni tan siquiera sabemos sexo) debo reconocer que ni de lejos esta es la declaración de amor más brillante que conozca. Las he visto con mejor caligrafía, ortografía, más profundas (si cabe), con mejor sentido estético, y sobretodo en lugares más apropiados (llámame como quieras, pero creo que en esto de pintar no todo lugar vale).

En definitiva, prefiero por ejemplo pintadas como esta del "colectivo" Acción Poética, no solo por su significado sino por recordarme a Benedetti, y a esta genial versión de Jesús Garriga, aunque creo que quien quiere no debería dar explicaciones, todo podría resumirse en un "Te quiero, porque sí"







Perdona por olvidarme de ti este San Valentín, espero haberlo solucionado con estas palabras.