jueves, 29 de junio de 2017

Más de 2.000 palabras

No diría nada nuevo si comentara la falta de tiempo para atender este blog que tengo.

Tampoco sería la primera vez si dijera que tengo intención de retomar la sana costumbre de dejarme ver por aquí, que el verano me inspira.

Pero no voy a decirlo una vez más.

Pese a ello, he querido dejarme ver por aquí para dejar mi huella mensual. Y a falta de tiempo para plasmar palabras, voy a dejar dos fotos que si el dicho no falla, vendrían a ser más de 2.000 palabras.


Fuente: www.deporpress.com (Si te aburres, puedes buscar mi espalda en la foto)




Necesitaba mostrar estas dos imágenes para superar el disgusto. Por supuesto hay una reflexión muy profunda alrededor de ambas, pero no es el momento y quizás nunca lo sea.

Dicho esto, feliz verano. Época de reencuentros y de "dejarse ver". Intentaré hacer lo propio.


martes, 30 de mayo de 2017

Unos datos para celebrar

Hoy quiero tirar de prosa para derribar tópicos. Nunca fui muy amigos de ellos, aunque pueda parecer lo contrario. Se nos conoce por nuestra hora menos y por nuestros plátanos y hay mucho más de eso.

Por eso, hoy quiero celebrar el Día de Canarias con un par de datos que hace unas semanas me descubrieron. 

No son datos sobre nuestra gente, no porque no habiten las islas gente maravillosa, no porque no hubiera en su momento grandes canarios que pasearan la bandera canaria por el mundo con la frente alta, no porque no lo merezcan.

Comienzo

·      EL 25% de los Parques Nacionales de España se encuentran en Canarias

·      Las 7 islas mayores cuentan con territorios catalogados como Reserva de la Biosfera por la Unesco

·      El 50% de la superficie canaria está considerada como protegida

·      El 1,3% del mercado turístico mundial elige Canarias

·      Tres reservas Starlight, que certifican la idoneidad de los cielos canarios para la observación


Podría seguir un buen rato más, pero prefiero que quien lo desee, siga investigando.

Dicho esto, me surge una gran pregunta, ¿por qué pese a todo esto, hay quien sigue sin quererte?


Feliz Día de Canarias.

jueves, 20 de abril de 2017

Más 20s de abril

20 de abril de 2017

Hola, ¿cómo estás?

No creo que te sorprenda mucho que te escriba, ya sabes que desde hace un tiempo me dedico a juntar palabras que recuerden nuestra ya maltrecha relación de amistad por esta fecha. Como si con eso bastara, igual que el que celebra el amor solamente los catorces de febrero.

Lo que empezó siendo una coña hace unos años, es ya una tradición tan consolidada que seguramente si no te escribiera hoy, algunos se desilusionarían.Y pese a ello, debo reconocer que para mí, tampoco es un día más. Los veintes de abril tienen ese punto de especial que solamente las grandes fechas tienen: los cumpleaños, las noches de reyes y quizás deba parar de contar ya.

Reconozco que hubo un tiempo en que escribí esperando una reacción, removerte y que levantaras el teléfono o que tocaras a mi puerta, pero no, ahora escribo porque lo disfruto, como si en parte fuera mi día, olvidándome que todos los días deben ser míos, y tuyos y de todos.

Por mi parte, antes de que me lo preguntes, quizás te interese saber que sigo bien. No digo igual, porque ya sabes que seguir igual es imposible. Sí mantengo algunos rasgos. Sigo mirando con positivismo las cosas que la vida me trae, y hasta en el mayor de los lodos, buscando una gota de agua que me otorgue claridad (perdóname por este símil tan cursi y forzado). También me mantengo inconformista, porque no es incompatible con ser positivo.

No sé si recuerdas aquella noche en la cabaña de turno, aquel desplante o simplemente no sé si recuerdas que no pasó nada para que las cosas se enfriaran.

Y quizás pienses que nos debemos una conversación, una cerveza, unas disculpas o una explicación y debes saber que por mi parte no hay deuda alguna. Me basta con que si algún día tenemos tiempo el uno para el otro, no invitemos al orgullo a la cita.


Ante todo cuídate y procura que quienes te rodean te cuiden. Yo lo haría. 



Mensaje a los incondicionales del 20 de abril: perdón, quizás esperaban otra cosa pero no sé ni cómo encontré 10 minutos de mi tiempo para esta entrada. Prometo comenzar a pensar en la entrada de dentro de 365 días.

jueves, 23 de marzo de 2017

En 5 minutos

Reconozco que soy un poco Quijote, no solo por mi aspecto desaliñado sino por en ocasiones pretender luchar contra molinos que en realidad son gigantes. El caso es que  pese a mi resistencia al cambio, me he visto forzado a actualizar la versión de Whatsapp de mi Smartphone.

Como quizás ya sepas, esta última versión ha acabado con los estados tal y como los conocíamos. Por lo tanto, con la actualización se ha ido el estado que me ha acompañado desde hace más de cinco años.

En este tiempo, solamente dos personas se interesaron  por el significado del mismo, no sé si porque el resto jamás lo vio, por lógico y puro desinterés o porque  interpretaron a su manera mis “en 5 minutos” de estado.

Lo decía el malogrado Víctor Jara, la vida es eterna en cinco minutos. Y es que todos damos por supuesto que estaremos vivos de aquí a 5 minutos, y si seguimos pensando así podremos estirar nuestro paso por la vida hasta límites infinitos, hasta  que el mismísimo y utópico futuro se convierta en presente.

Se los pides al despertador, esperando que esos cinco minutos hagan más por tu descanso que el resto de la noche, con la fe de Sergio Ramos en una prórroga.

La realidad es que todos tenemos cinco minutos, aunque nos cueste reconocérselo al voluntario de ONG que nos detiene en la calle. O mucho peor, aunque nos duela regalárselos a los anuncios de Antena 3, cadena que al menos tiene el detalle de avisarnos de cuánto tiempo nos va a quitar. Siempre tenemos cinco minutos pero no siempre lo recordamos y llenamos nuestros estómagos con fast food y nuestros oídos con un “no tengo tiempo para nada”.

Todos estamos dispuestos a dar cinco minutos de rigor a quien nos hace esperar, tanto que quien acostumbre a llegar con ese margen puede pasar a ser miembro del cada vez menos concurrido “club de los puntuales”.

Por cinco minutos, seguro que el revisor de parquímetro no te multará, porque sí,  en cinco minutos puedes ser eterno e impune. O mejor aún, para cinco minutos caminando ¿por qué no dejar el coche en casa?

Cinco minutos y quizás más podría esperar a que salieras del baño, peinada y perfumada, preparada para salir a la calle y mostrar nuestra pequeña eternidad al mundo. No importa esperar, porque sé que valdrá la pena sentirme eterno sabiendo que estás al otro lado de la puerta.


Están también esos cinco minutos previos a un examen en el que pretendes que todo te entre y en que hay que ser fuerte para no dejarse influir por los colegas. O esa costumbre de pensar que ya estás llegando a casa cuando solo quedan cinco minutos.


Recuerdo en mi época escolar que un gran profesor nos hablaba de Aristóteles Onassis y como seguramente hubiera dado toda su fortuna por volver a ver a su primera mujer y su difunto hijo durante cinco minutos. La fortuna del en su época hombre más rico del mundo a cambio de cinco minutos, a cambio de la eternidad.

¡Qué cosas tiene la vida! Vivimos pensando en nuestra muerte y no recordamos que podemos ser eternos en un doceavo de hora. En cinco minutos nada malo va a pasar, no lo olvides.


Y así podría seguir, demostrándote tu capacidad de ser eterna, eterno, pero no quiero que pases más de cinco minutos leyéndome, no creo merecer tu eternidad.


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En cambio,  por si te animas, te recomiendo ocupar tu pequeña gran eternidad escuchando a José Mercé versionar a Jara. Lo siento Amanda, pero yo no te recuerdo.


martes, 28 de febrero de 2017

Galletas

Hoy voy a escribir sobre galletas. No de aquellas físicas que he podido llevarme (no son tantas como algunos piensan) ni de aquellas galletas morales que también recibí.

Injustamente, tampoco dedicaré mi tiempo a escribir sobre todas las galletas que he podido comer en mi vida: con nombre de mujer, con forma de animales extintos, o de animales en peligro de extinción, procedentes de otros países, con supuestos poderes digestivos...

Escribiré sobre una en concreto, no por su sabor ni tan siquiera por el momento en que llegó a mí. El caso es que hace unas semanas me invitaron a comer una galleta de la suerte. Sí, esas galletas, por lo general de restaurante chino, que en su interior incluyen una nota con alguna abrumadora predicción. Podría hacer un monólogo sobre estas galletas, imaginando posibles mensajes y sobretodo sobre la noble y olvidada profesión de redactor de notitas de galletas de la suerte. ¡Qué injustos hemos sido con quienes han tomado su tiempo en pensar alguna frase que nos pueda cambiar la vida!

Y a ellos les dedico mi entrada, por su labor. Y en especial al redactor de la notita que vino en mi galleta.

Juzguen ustedes mismos:




"Explica tus deseos"

Son solamente tres palabras y prometo que le he dado muchas vueltas pero no entiendo a qué se refería la galleta exactamente. ¿Explicar? ¿A quién? El único contexto en el que podría ser válida la sentencia es en un restaurante/bar a la hora de ser atendido. 

Así que entendiendo que todos tenemos malos días y que la inspiración no siempre llega, decidí corregir a quien escribió el pronóstico de mi galleta y adaptarlo.

"Define tus deseos"

Y así, a mi juicio, ya tiene más sentido. Porque de nada sirve tener las mejores herramientas sino se sabe qué hacer con ellas y mucho menos, si no hay plan para llegar al objetivo.

De la misma forma, y como experto en nada, me atrevo a añadir que no hay que obsesionarse con la consecución de los deseos. Deseos que por otra parte, diría que tienen que ser flexibles y hablo en condicional porque no tengo claro si son los deseos o somos las personas quienes hemos de ser flexibles.

Por seguir matizando, también diría que hay que dosificar los deseos. Hay que tener los justos, para no desviarse mucho del objetivo.

Y seguí pensando, ¿y si en vez de "explicar" el verbo correcto fuera "expresar"? Muchas veces por extraños motivos ni somos tan claros como para comunicar lo que queremos y mucho menos tenemos valor para pedir ayuda. Aún así, me gusta imaginar que he ayudado a alguien a conseguir sus deseos, sean del tamaño que sean. Así, sin más, tampoco necesito que nadie me diga que sin mí no lo hubiera logrado, tampoco me creo tan importante.

Por lo tanto, mi propuesta de texto sería algo así com "Define, dosifica  y expresa tus deseos, pero que sean flexibles. No te obsesiones". 

Vale, con mensajes así, las galletas tendrían que aumentar su tamaño, ¿y qué?

martes, 31 de enero de 2017

Adelanto de febrero

He decidido que quiero escribir sobre galletas. Sé lo que quiero decir y tengo más o menos claro el cómo, pero me ha cogido el toro.

Así que, ya sea por no incumplir la costumbre, hecha norma, de escribir al menos una vez al mes, aprovecho para adelantar, que en febrero escribiré sobre galletas. 

Y febrero puede ser mañana, o tal vez en unas semanas.

¡Que no falten galletas hasta ese entonces!

sábado, 31 de diciembre de 2016

El año que abandonamos

Otra vez, me enfrento al difícil reto de hacer balance del año que unas horas termina. Un año da para mucho, y si además el año ha sido bisiesto, habremos tenido una oportunidad más para hacer realidad nuestras metas.

Vaya por delante mi recuerdo a quienes nos abandonaron durante este año: David Bowie, Leonard Cohen, Cruyf, Prince, George Michael, Umberto Eco, Fidel Castro o Alí. A nivel nacional, se nos fueron Manolo Tena, Miguel de la Quadra-Salcedo, Chus Lampreave o Ángel de Andrés entre otros. Sin embargo, tampoco debo olvidarme de otros no tan célebres que fallecieron, en las mil guerras que en pleno siglo XXI siguen teniendo lugar en este mundo, en los atentados terroristas de Niza o Berlín o en el tiroteo de Múnich. Se merecen también un recuerdo los fallecidos en el terremoto italiano de hace unos meses, los muertos del derrumbe de un edificio en Los Cristianos o quienes perdieron la vida en aquel avión que llevaba al Chapecoense rumbo al partido más importante de su vida.  No olvido tampoco al guardia forestal fallecido en La Palma por culpa de una grave imprudencia. Y si me lo permiten, mi especial recuerdo a los familiares de mis amigos que decidieron irse durante este año. 

He leído varias veces que es tiempo de resetear, pero sinceramente no sé qué relación tiene tal afirmación con la victoria del Brexit o Donald Trump o con las sorpresas en los referéndums de Colombia e Italia. Espero que por resetear tampoco entendamos al hecho de ver a la hermana de un monarca declarando o a tener que repetir elecciones. No hubo "sorpasso", pero pudimos presenciar cómo los cuatro principales partidos sacaban lo peor de sí, sin excepción.

En lo deportivo, 2016 fue año olímpico y año de Eurocopa. Algo que sirvió para confirmarnos que a día de hoy, son las mujeres quienes mandan en lo deportivo en España. De la Eurocopa, mejor no hablo, igual que de mi Tenerife, con la esperanza de poder escribir en 365 días desde otra categoría (superior).

Vimos también explotar Samsungs y a jóvenes y no tan jóvenes perseguir Pokémons por las calles de ciudades y pueblos. Escuchamos cómo "caraanchoa" se convertía en insulto de la noche a la mañana y como todo el país debatía si hubo cobra o no de Bisbal a Chenoa.

En lo personal, pese a que he tratado de ser cada vez más cauto y discreto con mi intimidad debo confesar que este ha sido un buen año, viajé, estuve en nuevos lugares y comencé com nuevos retos. En resumen, creo que me he podido sumar a la moda del reset que comentaba.
O
Sin más, me despido enviando mis mejores deseos para el año 2017 y con el deseo de que puedan sentir el calor del abrazo que por aquí les mando.

Feliz 2017.